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Cómo hacer un irrigador dental casero

Los irrigadores dentales son muy útiles para limpiar en profundidad la boca. Desafortunadamente, no todo el mundo puede permitirse uno. 

Ello no quiere decir que debas desistir, ya que hay algunas alternativas, como, por ejemplo, hacer tu propio irrigador bucal casero, siguiendo los pasos que te indicaremos.

El irrigador bucal casero que funciona

A lo largo de esta entrada te vamos a explicar dos formas de hacer un irrigador totalmente casero, con artículos muy baratos y sencillos de conseguir:

Modelo 1

  1. Preparación de la Aguja:
    • Utiliza las pinzas de corte para cortar cuidadosamente la punta de la aguja. Asegúrate de hacerlo en un área segura y sobre una superficie que no se dañe.
    • Desecha la punta cortada de la aguja de manera segura para evitar accidentes.
    • Con la lija fina, suaviza los bordes de la aguja cortada para eliminar cualquier aspereza o punta afilada. Esto es crucial para evitar daños en las encías.
  2. Montaje del Irrigador:
    • Llena la jeringuilla con agua a temperatura ambiente. Evita usar agua muy caliente o fría, ya que puede ser incómoda o dañina para las encías y dientes sensibles.
    • Coloca la aguja modificada en la jeringuilla. Asegúrate de que esté bien ajustada para evitar fugas de agua.
  3. Uso del Irrigador Casero:
    • Antes de usarlo en tu boca, prueba el chorro de agua en el lavabo para asegurarte de que la presión sea adecuada.
    • Apunta el irrigador hacia tus dientes y encías, manteniendo una distancia segura. La idea es limpiar suavemente las áreas entre los dientes y a lo largo de la línea de las encías.

Precaución: Usa el irrigador con cuidado y suavidad para evitar dañar tus encías o dientes. No compartas tu irrigador casero con otras personas para mantener la higiene. Este irrigador es una solución temporal y no debe reemplazar las herramientas de higiene dental profesionales o las visitas regulares al dentista.

Si no eres muy manitas puedes comprar este irrigador casero, tipo desechable:

Modelo 2

Si prefieres algo que te permita aprovechar más el agua, puedes diseñar este segundo modelo, para lo que necesitarás:

  • El irrigador casero modelo 1
  • Equipo para venoclisis (infusión por gravedad).

Para diseñar este irrigador lo que usaremos será, únicamente, la parte Y del equipo de venoclisis, por lo que quita el tubo haciendo un poco de fuerza.

Seguidamente, conecta la Y al irrigador casero 1, y al final del tubo la aguja que previamente has cortado. De este modo, tendrás un irrigador que te permitirá aprovechar más el agua.

Aquí puedes comprar el equipo de infusión por gravedad:

Tutorial en vídeo para fabricar tu irrigador bucal casero

Para que tengas un ejemplo de los pasos a seguir en cada uno de los dos modelos, te dejamos con un vídeo en el que podrás ver cómo lo hacen.

Las ventajas de un irrigador casero

¿Tiene alguna ventaja fabricarse un irrigador casero? Por supuesto:

  • Es muy barato.
  • Cuando se rompa, apenas te costará dinero fabricarte uno nuevo.
  • No ocupará sitio.
  • Puedes encontrar los materiales en cualquier farmacia.
  • Se puede doblar fácilmente la punta.

Las desventajas de un irrigador casero

Aunque es una opción económica, tiene bastantes desventajas:

  • El chorro apenas tendrá potencia.
  • No lo pueden usar los niños.
  • El agua apenas te dará para dos segundos de limpieza y tendrás que rellenar la jeringuilla continuamente.
  • No es muy higiénico.
  • No sirve para problemas serios en la boca.
  • Es poco práctico para limpiar una ortodoncia.
  • Por un poco más, puedes comprarte un irrigador de baja gama.