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Estudios prueban la eficacia del irrigador dental en la mejora de la salud gingival

Los doctores Husseini, Slot y Van der Weijden publicaron un estudio en la revista International Journal of Dental Hygiene, enfocado en evaluar la eficacia de los irrigadores dentales como complemento al cepillado tradicional. El estudio analizó cómo estos dispositivos afectan la formación de placa dental y la inflamación periodontal en comparación con el cepillado solo o la higiene oral regular.

La investigación incluyó siete estudios (con un total de 590 participantes), consistiendo principalmente en ensayos controlados aleatorios. Se evaluaron dispositivos de irrigación que usaban entre 500 ml y 600 ml de agua, una o dos veces al día. Los participantes variaban en edad de 18 a 75 años y presentaban diferentes estados periodontales, incluyendo tejido saludable y periodontitis en fase de cuidado de mantenimiento.

¿Qué es la salud gingival?

La salud gingival, también conocida como salud periodontal, es el conjunto de tejidos que rodean el diente; encías, tejidos conjuntivos y hueso alveolar.

Se dice que una persona tiene una buena salud gingival cuando esta parte de la boca no tiene ninguna afección o daño. Entre las patologías que más afectan a la salud periodontal, encontramos dos; La gingivitis y la periodontitis.

La gingivitis es la más común, afectando directamente a las encías. Es definida como la primera fase de una enfermedad periodontal, siendo reversible si es detectada a tiempo y se aplica el tratamiento adecuado.

En caso de no tratarse, la enfermedad evoluciona a la fase de mayor riesgo: la periodontitis. Esta puede suponer la pérdida de la pieza dental, ya que las bacterias, protegidas por una capa de sarro, producen daños irreversibles en el hueso maxilar y la estructura gingival.

Cabe destacar que la periodontitis es muy frecuente en personas de avanzada edad, así como aquellos que padezcan enfermedades como la diabetes o una herencia genética.

La revista The International Journal of Dental Hygiene

Se trata de la revista oficial de la Federación Internacional de Dentistas e Higienistas (IFDH), que publica los últimos avances científicos, entrevistas y todos los estudios realizados por profesionales del sector.

Su objetivo es ser un puente de intercambio de información entre los profesionales y la comunidad de pacientes, para que puedan estar al tanto de las últimas novedades del sector.

Entre sus múltiples artículos, destaca la presentación del estudio que nos ocupa, con un detallado esquema del proceso de investigación, así como de todo el instrumental y metodología empleados.

Resultados del estudio

Con este estudio se evaluó la eficacia, y seguridad, de usar un irrigador bucal con el fin de eliminar la placa y aliviar los síntomas de la gingivitis.

El grupo en el que se realizó la prueba mostró una significativa mejora, reduciéndose la placa y, con ello, los síntomas de la gingivitis como es la hipersensibilidad o la formación de capas de sarro..

A los pacientes se los dividió en dos grupos; uno de prueba, que son los que utilizaron durante todo el experimento un irrigador dental, y un grupo de control, a los que se les entregó un cepillo y pasta dentífrica.

Tras 12 semanas de observación, se notaron mejoras significativas en el grupo de prueba, reduciendo la placa periodontal, así como los índices de inflamación entre las 4 y 8 semanas, concordando con otros estudios realizados sobre la eficacia de los irrigadores sobre la irritación e inflamación de las encías.

Entre los resultados obtenidos, detectaron que debe considerarse el estado periodontal del paciente con la presión del chorro. Por ejemplo, una persona con el tejido gingival no dañado puede utilizar una potencia de 90 psi. En cambio, alguien que sufra inflamación, o tenga úlceras, no debe superar los 70 psi para no sentir molestia.

El análisis concluyó que, aunque el uso de irrigadores dentales no demostró una reducción significativa en la formación de placa dental, sí hubo evidencia de una mejora en la salud gingival comparada con la higiene oral regular. Específicamente, tres de los cuatro estudios que reportaron sobre puntuaciones gingivales mostraron una diferencia significativa a favor de la irrigación.

Además, los estudios que examinaron el sangrado y la profundidad del surco periodontal también favorecieron la irrigación sobre la higiene oral regular.

Evalúa tu salud gingival

¿Es posible determinar cuál es tu sensibilidad gingival sin acudir al dentista? Por supuesto, ya que hay ciertos síntomas que te indicará del estado de tu boca.

Por ejemplo, el sangrado de encías al cepillar los dientes o que sientas que los alimentos no te saben muy bien, a pesar de que te lavas la boca a diario, es una indicación de que padeces gingivitis. Otra señal es la acumulación de sarro. Esta se forma cuando no se retira correctamente la placa bacteriana, solidificándose y formando una capa que protege las bacterias de los productos de higiene dental.

Las bacterias poco a poco van dañando el tejido de las encías, reduciéndolo y dejando la pieza interdental a la vista. Es decir, notarás que algunos dientes parecen más largos que otros. La sensibilidad o inflamación de encías también es un indicativo de una mala salud gingival. Por supuesto, esta puede deberse a otras causas, pero si sientes mucha molestia al masticar, beber (incluso con bebidas calientes o templadas) o al cerrar la boca, deberías acudir al dentista.

¿Cuándo debes acudir a tu dentista?

Si has empezado a sentir los síntomas de la gingivitis, es aconsejable que acudas con rapidez al dentista, sobre todo si se han comenzado a ver capas de sarro.

Las detectarán fácilmente, ya que se formarán sobre las encías y notarás como una barrera dura que no puedes retirar.

La importancia de usar el irrigador dental

Este estudio implica que los irrigadores dentales podrían ser considerados como un complemento valioso en la rutina de higiene oral, especialmente para personas preocupadas por la inflamación gingival y la salud periodontal.

Si estás interesado/a en incorporar un irrigador dental en tu rutina de higiene bucal, te recomendamos:

  1. Uso complementario: Utilizar el irrigador dental como un complemento al cepillado regular, no como un reemplazo.
  2. Regularidad: Para obtener mejores resultados, usar el irrigador dental de forma regular, preferiblemente a diario.
  3. Técnica adecuada: Asegurarse de usar la técnica correcta, que puede variar según el dispositivo. Consultar con un profesional dental para una demostración o consejos.
  4. Mantenimiento del dispositivo: Limpiar y mantener el irrigador dental según las instrucciones del fabricante para asegurar su eficacia y durabilidad.

Nunca debes olvidar que el irrigador bucal servirá como complemento en el proceso de limpieza de tu boca, debiendo escoger el que mejor se adapte a tu situación.

Si te encuentras en la primera fase, es decir, la gingivitis, es importante que el irrigador te permita regular la potencia del chorro, así como que incluya algún tipo de boquilla específica para eliminar la placa bacteriana. Con esto, la limpieza será más efectiva, y podrás reducir los síntomas.

¿Y si sufres periodontitis? Céntrate en que el irrigador incluya algún modo SOFT o te permita regular la potencia en niveles bajos, de 30 a 50 psi, para que no te resulte molesto. Otra opción es utilizar irrigadores que utilicen la tecnología de microburbujas, como los irrigadores Oxyjet de Oral-B, que al mismo tiempo que limpian masajean la encía, reduciendo la inflamación y la molestia.